PRESENTACIÓN DEL LIBRO ‘DE PUENTES POR ESPAÑA’, DE CARLOS POLIMÓN
La Vicedecana invitó a adentrarse en este recorrido histórico, cultural y técnico por los puentes que crean esa red de conexiones de nuestro país
El vocal de la Junta Rectora Alejandro Castillo llamó la atención en la mesa redonda sobre la tendencia de la Ingeniería de puentes, hacia la conservación y la gestión de riesgos
‘De puentes por España’, de Carlos Polimón Olabarrieta, es un libro que “invita a detenernos, a observar y a comprender mejor el paisaje que nos rodea. Un libro que, como los propios puentes que describe, tiende conexiones: entre pasado y presente, entre ciencia y cultura, entre lugares y personas”, un libro que combina “rigor técnico y narrativa accesible”. Con estas palabras cerraba la Vicedecana de la Demarcación de Andalucía, Ceuta y Melilla del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Ana Chocano Román, la inauguración del acto de presentación de esta obra en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Sevilla. La cita, convocada por la Asociación de Antiguos Alumnos de la Escuela, la abría junto a la vicedecana, el director de la ETSI, Andrés Sáez, y el presidente de la de la Asociación, Francisco Campos.
Chocano Román destacó que cada puente que se recoge en este libro tiene algo que decirnos, sobre el momento en el que fue construido, las necesidades de su entorno y sobre la sociedad que lo hizo posible, y el recorrido por ellos es una forma nueva de descubrir y recorrer España, entendiéndola como “una red de conexiones”. La obra, no es sólo un compendio de puentes, es un viaje por nuestro país a través de construcciones históricas cargadas de siglos de vida y obras modernas que reflejan la innovación y el talento de la Ingeniería contemporánea. La vicedecana alabó el profundo conocimiento del autor y su “sensibilidad especial” para transmitirlo y hacer que llegue al gran público, con facilidad y rigor.
Tras la apertura, Carlos Polimón Olabarrieta presentó la obra, su intencionalidad y el origen de la misma. A continuación, se dio paso a una mesa redonda con profesionales del ámbito de la ingeniería estructural y la docencia, entre los que se encontraba el vocal de la Junta Rectora de Caminos Andalucía Alejandro Castillo Linares (ACL), abordando el valor de los puentes como elementos técnicos y culturales; junto a Antonio Martínez de la Concha (ETSI) y Francisco Prieto (FHECOR). En ella, nuestro representante puso en evidencia que la Ingeniería de puentes en España afronta un cambio de paradigma: de construir a gestionar y conservar infraestructuras. El modelo tradicional, centrado durante décadas en la construcción de nuevas infraestructuras, está dando paso a un enfoque basado en la conservación, la rehabilitación y la gestión del riesgo. Como ahondó Castillo Linares, “durante décadas, la ingeniería de puentes en España ha sido una ingeniería de construir. Hoy, sin dejar de construir, estamos obligados a convertirnos en una ingeniería de conservar… y, cada vez más, en una ingeniería de gestionar riesgos”, se destacó durante la intervención.
En su intervención, explicó que España cuenta con una red de puentes extensa y relativamente moderna que comienza a entrar en una fase de madurez. Muchas estructuras, con entre 20 y 40 años de antigüedad, requieren ya intervenciones más allá del mantenimiento rutinario. Sin embargo, el principal desafío no es técnico, alertó, “sabemos perfectamente cómo mantener un puente. El problema es de priorización presupuestaria, de cultura y, en muchos casos, de continuidad en la inversión”.
En opinión de nuestro vocal, la ingeniería española sigue destacando en el diseño y ejecución de obra nueva, un ámbito descrito como “intelectualmente más agradecido”, donde se define el problema, se optimiza la solución y se construye. En cambio, la rehabilitación implica un enfoque distinto: “Calculas menos y decides más”. Los ingenieros trabajan con materiales y comportamientos reales que no siempre responden a los modelos teóricos. “En obra nueva diseñamos y optimizamos una solución; en rehabilitación gestionamos una realidad preexistente”, puntualizó. En el análisis de hacia dónde vamos, Castillo Linares aseguró que el escenario es claro, habrá la tendencia es más rehabilitación que obra nueva, más monitorización frente a inspecciones puntuales y más gestión de activos en lugar de diseño aislado.
Esto llevará a un cambio de paradigma en la profesión, “el ingeniero de puentes del futuro no será solo diseñador de estructuras, será gestor de infraestructuras”. El centro de la ingeniería se desplaza hacia la gestión de lo existente, impulsado por una red amplia, madura y con crecientes necesidades de conservación. La rehabilitación se perfila como el campo dominante, caracterizado por ser más exigente, menos reglado y más dependiente del criterio profesional: “En rehabilitación no aplicamos recetas; tomamos decisiones”.
Otro de los conceptos destacados, advirtió, es el de robustez. Ya no basta con cumplir las condiciones de cálculo tradicionales, sino que se exige evitar colapsos desproporcionados y gestionar situaciones imprevistas. “El puente del futuro no es solo el que resiste lo previsto, sino el que se comporta bien cuando ocurre lo imprevisto”. En este sentido, aclaró que “eso, en muchos casos, no se resuelve solo con cálculo… se resuelve con detalles, con redundancia y con mantenimiento”.
Las nuevas herramientas —monitorización, sensores, BIM y digitalización— están transformando el sector, pero no sustituyen la experiencia: “La tecnología ayuda… pero no sustituye al criterio. Podemos tener más datos que nunca, pero seguimos necesitando ingenieros que sepan interpretarlos”. Por ello, dijo, hay que enfocar la formación en estas necesidades. Como conclusión, subrayó que la formación no termina en la universidad: “La universidad da la base, pero la profesión completa la formación. El ingeniero del futuro no tiene que saberlo todo… pero tiene que saber enfrentarse a lo que no sabe”. El sector afronta así una etapa en la que “vamos a construir menos… pero vamos a pensar mucho más”, consolidando un cambio de paradigma que redefine tanto la práctica profesional como la formación de las futuras generaciones de ingenieros.
