DEMARCACIÓN DE ANDALUCÍA, CEUTA Y MELILLA DEL CICCP
Treinta y tres viajeros, colegiados con familiares y amigos, exploraron de la mano de Ricardo Ybarra Huesa los límites entre Aragón y Cataluña en una escapada del 18 al 24 de mayo
Siete días, treinta y tres viajeros y dos ciudades base para explorar, con la excepcional planificación del ingeniero Ricardo Ybara Huesa, los límites de Aragón y Cataluña en una incursión por sus montañas, sus pueblos y su patrimonio cultural. Como es tradición, dentro del programa en honor al Patrón de los Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y desde hace ya 21 años, un grupo de colegiados y familiares se embarcó en un viaje por “los lugares imprescindibles” del norte de España. Con Pont de Suert y Lleida como bases neurálgicas, se adentraron en Ribagorza de Aragón y el Val de Aran, el Vall de Boi, el Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici, y el Pallars. Un territorio enmarcado entre los ríos Noguera Ribagorzana, el Segre y el Noguera Pallaresa.
El primer día, el lunes 18 de mayo, les esperaba una intensa jornada que empezó con el viaje en tren hasta Lleida Pirineus y traslado en autobús hasta Pont de Suert, desde donde los siguientes tres días se adentraron en el Valle de Aran y el Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici y visitaron el románico de Boi. La primera tarde llegaron con fuerzas de dar un paseo por el pueblo y conocer su puente viejo, la iglesia antigua, la plaza mayor, la plaza Mercadal y, la curiosa Iglesia nueva de la Asunción. Este templo vanguardista, que fue proyectada en 1955 por el ingeniero Eduardo Torroja y el arquitecto José Rodríguez Mijares, destaca por su uso pionero del hormigón, su nave con forma de quilla invertida y su campanario exento.
El martes 19 de mayo llegó el momento de bañarse de naturaleza, con una pequeña ruta por Uelhs deth Joels (Ojos del Diablo), un impresionante salto de agua en el Valle de Arán (Lleida), famoso porque el agua proviene del glaciar del Aneto, desaparece en el Forau d’Aigualluts y recorre 4 km subterráneos antes de brotar a la luz aquí. El grupo realizó un impresionante paseo de tres kilómetros por las fuentes del Río Joeu, el salto de Pomero y la Era Artiga de Lín. El regreso lo hicieron en autobús pasando por Artíes y Vielha, con parada en el restaurante Peña.
El miércoles 20 de mayo se dirigieron al valle glaciar del Planell d’Aigüestortes, famoso por sus meandros sinuosos, prados y bosques de alta montaña, para hacer un recorrido a pie al lago Llebreta. Tras este paseo matutino, el grupo se vistió del románico “al más alto nivel” desde Boi, con la visita a la Iglesia de Sant Joant de Boi; pasando por las iglesias de San Clemente y Santa María en Taüll, y culminando en la Iglesia de Santa Eulalia en Erill la Vall.
El jueves fue el día de trasladarse a Lleida, con dos paradas importantes en el trayecto: Sopeira, donde ya visitaron en un viaje anterior la Catedral de Roda de Isábena y el Monasterio de Obarra; y dejaron para esta ocasión el Puente Alto y la visita guiada al Monasterio de Santa María Alaón. La siguiente parada fue el núcleo medieval de Montañana, una villa milenaria en la provincia de Huesca, una joya Declarada Conjunto Histórico-Artístico que ha llegado intacta al siglo XXI.
Ya instalados en Lleida, el viernes 22 de mayo hicieron una escapada hacia Tarragona, a las comarcas Conca de Barbera y Alt Camp, para visitar los Monasterios cistercienses de Poblet y Santes Creus y un importante conjunto medieval: Montblanc. El trayecto desde Lleida hasta la Pobla de Segur lo realizaron en el Tren dels Llacs, un histórico, de los años sesenta, que pasa por Balaguer y Tremp, siguiendo el curso de los ríos Segre y Noguera Pallresa, atravesando la Sierra del Montsec. Un recorrido de más de 80 kilómetros, con 4 embalses, 75 puentes, 40 túneles y naturaleza espectacular. Terminaron la jornada con la visita al centro histórico y la Seu Vella de Lleida; una pequeña capital con interesantes sorpresas en su paseo por la ribera del Segre plagada de edificios modernistas.
Ricardo Ybarra ha destacado, como siempre, el buen ambiente y la predisposición del grupo a dejarse llevar por este viaje de imprescindibles que le devuelven a su tierra y a su memoria de niño. Asimismo, ha hecho especial mención al nivel de los guías, cada vez mejor; en concreto la dedicación de Gloria, en el monasterio de Aragón, en Sopeira, una Licenciada en filología Hispánica y Catalana, que había sido profesora de instituto y ahora se dedicaba a mostrar su pueblo y enseñar los tesoros del monasterio. También ha tenido palabras de elogiio para Margarita, la guía de la visita a La Seu Vella y el centro histórica en Lleida.