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DEMARCACIÓN DE ANDALUCÍA, CEUTA Y MELILLA DEL CICCP

La laminación de los embalses se vuelve clave para reducir daños. El 5 de febrero entraron al conjunto de embalses de la cuenca 10.900 m³/seg, mientras que el máximo desembalsado ese día fue de 3.800 m³/seg.

La directora técnica de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), Carmen Nuria Jiménez Gutiérrez, ha presentado esta tarde en el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Sevilla, un informe de la gestión de la CHG durante las borrascas que azotaron la cuenca del Guadalquivir entre el 20 de enero y el 15 de febrero. Se trató de un episodio meteorológico excepcional, marcado por un tren de siete borrascas de gran impacto que han afectado a la totalidad del territorio. Durante este periodo, la precipitación media acumulada alcanzó los 340 l/m², con máximos de hasta 800 l/m² en algunos puntos de la cuenca. La experta ha explicado cómo la anticipación, el estudio al minuto de los máximos de caudal en toda la cuenca y el efecto de laminación de los embalses -controlado en todo momento por los técnicos del organismo- consiguió reducir en gran medida las afecciones producidas por el temporal.

Este episodio ha supuesto un incremento histórico de los recursos hídricos almacenados. Los embalses han pasado del 47% de su capacidad el pasado 20 de enero, al 81% en la actualidad, aumentando el volumen embalsado de 3.800 hm³ a 6.500 hm³. Se trata de una situación comparable a la registrada en 2010 y que permite alcanzar unos niveles de reserva que no se daban en la cuenca desde 2015.

No obstante, la intensidad y persistencia de las lluvias obligaron a realizar desembalses controlados al superarse la capacidad de algunas presas o para mantener los resguardos necesarios. En total, se desembalsaron 1.860 hm³ hacia el río Guadalquivir y 2.700 hm³ quedaron almacenados en los embalses.

El caudal máximo registrado en el tronco del Guadalquivir se produjo el 8 de febrero en Alcalá del Río, último punto de medición antes del estuario, alcanzando los 4.300 m³/seg. Estas crecidas provocaron afecciones, especialmente en zonas inundables. Sin embargo, los efectos fueron significativamente menores gracias a la gestión técnica desarrollada por la CHG. Un ejemplo del efecto de laminación de los embalses se produjo el 5 de febrero, cuando entraban al conjunto de los 49 embalses de la cuenca 10.900 m³/seg y el máximo caudal desembalsado fue de 3.800 m³/seg. Esta regulación permitió reducir de forma notable los caudales punta, evitando daños mucho mayores aguas abajo.

Al inicio del episodio, únicamente el embalse de Gergal (Sevilla) se encontraba al 100% de su capacidad. El 9 de febrero eran ya 20 los embalses que superaban el 100%, y se llevaron a cabo desembalses en 37 presas -20 por superación de capacidad y otras 17 con carácter preventivo para recuperar resguardos de seguridad-. La gestión fue dinámica y ajustada en tiempo real: en los momentos de máximo caudal en los cauces se cerraban compuertas para reducir aportaciones a éstos y, una vez pasado el pico, se reanudaban los desembalses para generar capacidad ante nuevos episodios.

El embalse de Torre del Águila (Sevilla) constituye un ejemplo de esta gestión “quirúrgica”: recibió aportaciones de hasta 330 m³/seg, que se redujeron a salidas no superiores a 120 m³/seg. En Cubillas (Granada) se moderaron entradas de 100 m³/seg a 80 m³/seg, y en el Quiebrajano, en la zona de Los Puentes (Jaén), se redujeron caudales de 85 m³/seg a 15 m³/seg. Aunque en algunos puntos, como Los Puentes, se produjeron inundaciones por las lluvias caídas aguas abajo de la presa, la laminación realizada evitó consecuencias más graves.

La coordinación en sistemas encadenados como Guadalmellato y San Rafael de Navallana, en Córdoba, así como el trabajo de control realizado en otras presas como las del Bembézar y el Retortillo, resultó igualmente determinante para reducir afecciones en municipios ribereños de Córdoba y Sevilla.

Otro aspecto clave fue la coordinación permanente entre la CHG, el 112– Andalucía y las autoridades locales y regionales. Durante este periodo, el Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) de la CHG emitió 217 boletines de aviso hidrológico al 112-Andalucía por superación de umbrales en distintos puntos de la red, además de 25 notificaciones de desembalses relevantes. Asimismo, el SAIH ha mantenido informada a la ciudadanía en tiempo real a través de su página web, donde puede consultarse la situación actualizada de caudales y embalses en toda la cuenca.

Y el trabajo no se dio solo durante el temporal, sino antes, cuando, gracias a informes de la AEMET o del European Flood Awareness System, algo así como el Sistema Europeo de Alerta de Inundaciones, al que la CHG está adherida, se pudo prever la llegada de un fuerte temporal y anticipar trabajos que favorecieron la gestión de los técnicos durante el episodio. Durante éste, además, se usaron imágenes satelitales de Copernicus para comprobar el alcance de las inundaciones, así como las imágenes del propio dron del SAIH.

La magnitud de este episodio ha puesto a prueba la capacidad de regulación del sistema hidráulico del Guadalquivir. Gracias a la planificación, la experiencia y la gestión minuciosa de los técnicos de la CHG, los embalses han cumplido su función esencial de laminación de avenidas, reduciendo los caudales punta y minimizando los daños en el territorio.

 
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