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DEMARCACIÓN DE ANDALUCÍA, CEUTA Y MELILLA DEL CICCP

El Representante Provincial del Colegio en Málaga, en respuesta a una entrevista para Canal Sur Radio, explicó que las infraestructuras lineales se diseñan para un periodo de retorno de 100 años, lo que equivale a una probabilidad aproximada del 1% de que ocurra

Las recientes borrascas y episodios de lluvias intensas han provocado un deterioro significativo en distintos tramos de la red viaria andaluza, con la aparición de baches, socavones y deformaciones del firme. Así lo ha explicado el representante provincial en Málaga del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Ángel García Vidal, en una entrevista emitida en el programa Andalucía Ahora de Canal Sur Radio.

Según García Vidal, los daños registrados responden a un “fenómeno climatológico extraordinario”, caracterizado por precipitaciones de gran intensidad y muy continuadas en el tiempo, que han afectado de forma especial a varias zonas de Andalucía. “Las infraestructuras, y en concreto las carreteras, se han visto dañadas y, por supuesto, habrá que acondicionarlas y repararlas”, señaló.

El representante colegial explicó que uno de los principales factores que comprometen el comportamiento de las infraestructuras lineales es el agua. Cuando las lluvias son persistentes y superan los valores habituales, el terreno llega a saturarse y los sistemas de drenaje pueden resultar insuficientes. “El suelo no ha podido drenar lo suficiente, ni superficialmente ni a través de las obras de drenaje. El agua ha terminado saliendo por todos los sitios posibles”, apuntó.

Desde el punto de vista técnico, recordó que las carreteras se diseñan para soportar episodios asociados a determinados periodos de retorno -habitualmente del orden de 100 años-, lo que equivale a una probabilidad aproximada del 1% de que ocurra un evento de esa magnitud en un año concreto. Cuando las precipitaciones superan esos umbrales o se encadenan varios temporales, aumenta la probabilidad de que aparezcan fallos en firmes, taludes, etc.

García Vidal subrayó además el riesgo que suponen para la seguridad vial los baches y socavones generados tras estos temporales y puso el acento en la importancia de reforzar las tareas de conservación. “La conservación y el mantenimiento de la infraestructura tienen que tener el peso y la importancia que estamos viendo. Construir nuevas carreteras está muy bien, pero no hay que olvidarse de mantener adecuadamente las existentes”, afirmó.

En este sentido, recalcó la gran extensión de la red viaria española, que suma en torno a 300.000 kilómetros entre carreteras estatales, autonómicas y locales, de los que unos 26.000 corresponden a vías de alta capacidad del Estado. “Mantener en condiciones adecuadas esta red requiere -indicó- una dotación presupuestaria acorde con la calidad de servicio y seguridad que demanda la ciudadanía”.

 
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