DEMARCACIÓN DE ANDALUCÍA, CEUTA Y MELILLA DEL CICCP
EN RECUERDO DE UNA VIDA. Junto a su mujer y su hija, una treintena de colegiados celebraron un sencillo encuentro en el Colegio para recordar momentos compartidos
Con recuerdos compartidos y la lectura de un texto de su autoría, homenajearon una treintena de compañeros a Rafael Pueyo de la Cuesta, fallecido el pasado 29 de septiembre a los 78 años. Ante su mujer y su hija, los que lo acompañaron en sus viajes en los últimos años, organizados por Ricardo Ybarra Huesa, se dieron cita en la oficina del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos el 22 de octubre para recordarle. En un emotivo y sencillo homenaje, cuantos le profesaban amistad, cariño y respeto a partes iguales, porque Rafael así lo inspiraba, le dedicaron unas palabras tomando de su memoria momentos y anécdotas compartidas.
Nuestro colegiado número 3272 (Sevilla, 1948-2026), ingeniero activo y comprometido con la Demarcación de Andalucía, Ceuta y Melilla del CICCP, donde era asiduo asistente de los eventos organizados, tuvo en los últimos años en los viajes de Ricardo Ybarra Huesa su principal vínculo colegial. En ellos encontró a grandes amigos, ingenieros todos, que quisieron rodear a su viuda y a su hija en este encuentro. Ybarra Huesa condujo este homenaje, “enfocado a la persona, al amigo”.
Rafael Pueyo egresó como Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos en la promoción 1971, del Plan Nuevo, “la que llamábamos ‘yeyé’, y su primera experiencia profesional fue en la empresa Control y Experimentación. Agustín Argüelles Martín recordó que fue él quien le abrió las puertas de esa empresa, donde haría toda su carrera, y de la que se acabó convirtiendo en jefe y dueño. “Un caso atípico”, apostillaron.
Tras su imponente apariencia, había una persona afable y entrañable, y con un gran sentido del humor. Los que lo conocían lo describen como una persona contundente, tajante en sus juicios y comentarios, pero no por impulso, sino sustentado en su conocimiento de lo que opinaba y siempre a la luz de sus principios y convicciones.
Culto, ávido lector y gran cinéfilo, que compartía en sus viajes sus crónicas de cine. Como buen ingeniero metódico había pasado sus CDs de películas, numeradas, con un estudiado documento en el que se incluía el título, un resumen de la temática y su puntuación de la calidad de la cinta, entre otros datos milimétricamente ordenados. Ybarra Huesa dedicó unos minutos a leer un texto del propio Rafael Pueyo de la Cuesta, donde narraba su encuentro con el maestro Luis Buñuel.
Al término del homenaje, se le hizo entrega a su viuda de un ramo de flores de parte del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos.
