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Entrevista publicada en DIARIO JAÉN. SUPLEMENTO DOMINICAL LA SEMANA.

Representa en la provincia, desde hace más de dieciocho años, al Colegio Oficial de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, cargo que ha renovado haceCarpena unos días y que afronta con la serenidad que le concede la experiencia acumulada

El también jefe de la Oficina de Supervisión de Proyectos y Obras de la Diputación constata que muchos de los profesionales que salieron de España regresan, a día de hoy, ante la pérdida de los incentivos que ofrecía el extranjero en plena crisis

+ JAVIER CANO. DIARIO JAÉN SUPLEMENTO DOMINICAL LA SEMANA. DOMINGO 13/5/2018 [AQUÍ]


Acaba de refrendar su cargo al frente del colegio en Jaén. ¿Cómo se siente usted?
—Cuando en enero de 2000 tomaba posesión del cargo por primera vez en Málaga, entonces sede de la Demarcación de Andalucía Oriental, se mostraba ante mí un mundo nuevo que observaba con la avidez propia de un ingeniero joven e inexperto, que amaba su profesión y era capaz de experimentar las más diversas sensaciones. Nuevas, no son ya tantas sensaciones, pero le aseguro que la responsabilidad de ahora, generada por la experiencia acumulada, es mucho mayor. Jamás imaginé que aquel camino que empezaba a trazar en la vida tendría un recorrido tan largo, como para llegar a convertirme en el decano en el cargo en Andalucía, y creo en España. Espero no defraudar a los doscientos cuarenta compañeros jiennenses y devolverles en compromiso, vocación, ayuda y cercanía la confianza que han depositado en mí.

¿En qué momento se encuentra la ingeniería de Caminos?
—Desgraciadamente, nuestra profesión, como todas aquellas vinculadas a la construcción, no pasa por su mejor momento, especialmente en Andalucía, donde contamos con 3.550 colegiados y tenemos una tasa de paro en torno al 17%, cuando en España la media está en el 8%. A esto tenemos que sumar otro 5% de profesionales libres autónomos que desarrollan una actividad mínima. Le voy a dar un dato demoledor: La media de tiempo para que un ingeniero de Caminos andaluz recién egresado de la escuela consiga la primera entrevista de trabajo real es un año y medio.

¿Continúa la diáspora en su sector, o se ha detenido?
—Está decreciendo el número de ingenieros que se marchan al extranjero por dos motivos: no hay tantas ofertas de trabajo y las condiciones no son tan buenas como en el pasado. Se está produciendo el fenómeno inverso, el retorno de muchos a España, por lo que la situación del mundo laboral puede agravarse.

Los resultados de una radiografía de la obra pública en Andalucía, ¿son para echarse a llorar o dejan lugar a la esperanza?
—Mire, si echamos un vistazo a los informes del Círculo de Empresas Andaluzas de la Construcción, Consultoría y Obra Pública (Ceacop), observamos que en 2017 hubo adjudicaciones en Andalucía de todas las administraciones (Gobierno central, Junta, diputaciones, universidades…) por importe de 1.128 millones de euros. Esta inversión se aleja mucho de la que se estima como mínimo necesaria, entre 2.500 y 2.800 millones de euros al año, para permitir no solo conservar lo construido, sino también mejorar vías de comunicación, edificios dotacionales, viviendas protegidas, abastecimientos y saneamientos que Andalucía y sus habitantes necesitan para converger con el resto de España. Este volumen de inversión generaría y aseguraría 225.000 empleos.

¿Y en la provincia de Jaén?
—En nuestro caso, la situación es peor. No hay más que consultar las cifras de licitación de obra pública en Jaén publicadas por la Fundación Estrategias. En 2017 se licitaron 102 de obra pública por cada jiennense, 170 por cada andaluz y 276 por cada persona residente en España. Dada la extensión de nuestra provincia, la ratio por kilómetro cuadrado es aún peor. Necesitamos y merecemos de forma urgente un trato diferencial por parte de las administraciones estatal y autonómica, porque si no, vamos a generar una brecha insalvable que nos distancia en competitividad respecto al resto de territorios. La situación en el caso de Jaén solo se amortigua por el destacado esfuerzo inversor de la Diputación Provincial, de las primeras de Andalucía en volumen de inversión en términos absolutos, y la primera, con diferencia, en términos relativos respecto al total de obra pública adjudicada en cada provincia.

¿Qué solución ve usted para cambiar el rumbo de esta situación?
—Las administraciones públicas tienen que plantearse seriamente dar una respuesta a un sector que han asfixiado hasta casi la extenuación. Convengamos entre todos las infraestructuras y los equipamientos que, con criterios de eficiencia y sostenibilidad, generen inversión adicional, empleo y sobre todo, competitividad a la economía. No se trata de regresar a los excesos del pasado, sino de planificar con cabeza y preparar planes de inversión a medio y largo plazo coherentes y consensuados.

¿Qué obras siguen pendientes en el territorio jiennense?
—Por supuesto, no solo nuevas, sino que hay que mantener las que se hicieron y se están deteriorando. Existen deficiencias en la conservación de carreteras, hay que poner al día infraestructura de saneamiento y depuración que se han quedado obsoletas, además de completar la inversión para conseguir el vertido cero. Y qué le voy a decir de las apremiantes lagunas en comunicación viaria y ferroviaria.

¿A qué lagunas se refiere?
—Siendo prudente, es prioritario terminar la autovía Bailén-Albacete (A­32) en todo su recorrido, no solo hasta Villanueva del Arzobispo, desdoblando su conexión con la A-316 y dotando a Baeza de un acceso directo; y la A-316, en el tramo Alcaudete-Estepa, que todavía es carretera convencional. La construcción de las autovías referidas tendrá un efecto muy favorable sobre el sistema urbano, extendiéndose las áreas de influencia de los núcleos más relevantes, destacando en la zona oriental el sistema Úbeda-Baeza, y en la occidental, Alcalá la Real-Alcaudete-Martos, pivotando ambos sistemas sobre la capital, que contará con un área metropolitana consolidada y en expansión.

¿Y en el ámbito ferroviario?
—Creo que fue un error, en su día, que no se planteara nuestra conexión con la alta velocidad a través de Córdoba. Y me atrevo a decir que más cuenta nos hubiera traído reclamar unos trenes con velocidad decente, porque ahora, ni tenemos alta velocidad ni servicios ferroviarios decentes. Dicho esto, es necesario acelerar el acondicionamiento de la línea de altas prestaciones Jaén—Alcázar de San Juan—Madrid, exigiendo la doble vía, tal como se planteó en sus concepción. Esta línea, que permitirá el tráfico de viajeros y mercancías, forma parte del eje central del corredor mediterráneo, incluido como red prioritaria de transporte por la Unión Europea, se convertirá en el centro distribuidor de la Península Ibérica y del sur de Europa, uniendo los nodos logísticos de Algeciras, Madrid y Zaragoza. Este corredor se convierte en estratégico para la provincia y debería conformarse, por lo que nos jugamos, un lobby que aglutinara a las administraciones de los territorios afectados, instituciones, corporaciones y tejido empresarial. Este eje reforzaría la viabilidad de los diversos centros logísticos de transporte planteados en Linares, Bailén, Andújar y Guarromán.

Para terminar, ¿qué urge concluir para que, desde el punto de vista de las infraestructuras, la ciudad de Jaén certifique su capitalidad?
—Uno de los proyectos contemplados en el PGOU que debe ser realidad a medio plazo es la Estación Intermodal de Vaciacostales. Esta estación de borde urbano, permitirá la eliminación del actual cinturón de hierro, divisor de la ciudad, que supone el ferrocarril a su llegada a Jaén, una vez descartado el soterramiento por su inviabilidad en el momento económico actual y previsible en el futuro; así como la recuperación de un espacio urbano de gran valor como es el emplazamiento de la Estación de Autobuses, hoy degradado y generador de contaminación. Para materializar con éxito esta operación es imprescindible asegurar el funcionamiento del tranvía. Si no contamos con un medio de transporte rápido y seguro en frecuencias y sacamos la estación de ferrocarril fuera de la ciudad, habremos dado la estocada de muerte a este medio de transporte en Jaén. Me parece acertada la peatonalización del centro, para la que también es fundamental la puesta en marcha del sistema tranviario, a la par que el impulso para la conclusión de las rondas de circunvalación. El tranvía ha de funcionar en breve por una simple cuestión de responsabilidad, sin ser ello óbice para que se planifique el futuro, y cuando el escenario económico lo permita, el sistema crezca con una segunda línea que conecte la estación del Museo de Arte Íbero con Las Fuentezuelas.

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